sábado, 8 de marzo de 2008

19 notas sobre la situación colombiana

César Villalona

1. La guerra de Colombia es un negocio político y económico para el gobierno y los grupos poder económico en Estados Unidos, por varias razones:

a) Le permite al gobierno mantener tropas en ese país, en Perú y en Ecuador (de donde pronto saldrá, pues la base de Manta terminará este año). Esa presencia militar constituye una amenaza latente contra el resto de países, sobre todo donde avanzan las transformaciones democráticas y revolucionarias. Además, está vinculada a las zonas de reservas hídricas, energéticas y de biodiversidad.

b) La industria armamentista tiene un mercado asegurado con el Estado, que le compra los medios de guerra que destina a Colombia y a sus bases en el sur.

c) La guerra permite que el mercado de la droga continúe en expansión, pues en un país en guerra paz y con un gobierno financiado por los traficantes no se puede combatir el mercado de drogas. En ese mercado participan los dueños de las plantaciones, los comerciantes exportadores y los importadores de Estados Unidos. La venta y compra de drogas es tan lucrativa como la venta de vehículos, máquinas o cualquier otro producto rentable. Solo que es un mercado informal, pero no de microempresarios, sino de multimillonarios. Las drogas, además, sirven para mantener a buena parte de la población de Estados Unidos mirando televisión y pensando en todo, menos en política.

2. Si lo dicho anteriormente fuera cierto, entonces sería obvio concluir que el gobierno de Estados Unidos no quiere la paz en Colombia, ni siquiera bajo un esquema de derrota de las FARC y el ELN. Su interés es prolongar el conflicto, pero manteniendo a raya a los grupos guerrilleros, o sea, asegurando con no son opción real de poder. Ponerle fin a la guerra tiene menos sentido hoy, cuando Estados Unidos enfrenta el avance de la izquierda y de proyectos democratizantes en Suramérica. Su presencia militar en Colombia y Perú tiene carácter estratégico.

3. La guerra en Colombia no tiene salida militar. Las FARC no pueden ser derrotadas ni poseen base de apoyo nacional como para tomar el poder por la vía político-militar. La guerra, entonces, puede extenderse sin que a Estados Unidos le genere preocupación, al menos mientras no haya un equilibrio estratégico.

4. El gobierno de Venezuela, conciente del interés norteamericano e interesado en integrar esfuerzos económicos y políticos con los gobiernos del sur, se involucró en el conflicto colombiano bajo la forma de mediador para un canje humanitario, a fin de ir creando las bases para un futuro acuerdo de paz que le ponga fin a la guerra. Para Venezuela es clave la integración del sur y el cierre de los mercados de consumo y las fuentes energéticas tan apetecidas por Estados Unidos, que enfrenta crisis de sobreproducción cada vez más cortas y carece de los recursos energéticos que mueve la economía.

5. La iniciativa de Chávez para el canje no le gustó a Uribe ni Estados Unidos, pero el apoyo de la Unión Europea (no solo de Francia) colocó al gobierno colombiano en una difícil situación. Como Uribe no podía rechazar a Europa, aceptó la mediación de Venezuela, pero sin negociar con las FARC. Optó por aceptar que la guerrilla entregara prisioneros y prisioneras, pero sin reconocerla como fuerza beligerante. Su lógica era correcta, pues no se indisponía ante Europa ni ante los sectores que en Colombia demandan la liberación, sobre todo los familiares de la gente retenida. Uribe tampoco desobedecía a Estados Unidos, pues al no aceptar el canje humanitario no liberaría a cientos de guerrilleros ni reconocía a las FARC.

6. Chávez se coló en una guerra que hasta entonces había sido un coto de Estados Unidos. Y lo hizo de una forma inobjetable, como propulsor de la paz y con el apoyo de Europa y Suramérica.

7. El siguiente paso de Uribe consistía en bloquear la entrega de presos y presas por parte de las FARC, para eliminar la ingerencia de Chávez e impedir el protagonismo de la guerrilla. En eso Uribe tuvo un éxito inicial, cuando provocó la muerte de varios apresados de las FARC y cuado impidió la liberación de las Clara Rojas y Consuelo González. Pero luego tuvo que ceder, dada la presión de Europa y, en menor medida, de la sociedad colombiana.

8. Chávez siguió adelante, aunque Uribe no negociara el canje humanitario. Y las FARC procedieron a nuevas liberaciones. Hasta ese momento, Uribe estaba reculando. El gobierno de Venezuela ganaba puntos y las FARC eran noticia en el mundo entero. Además, las personas liberadas atacaron a los militares y a Uribe (aunque Clara Rojas después se le unió). En las ruedas de prensa dadas en Caracas. Al tiempo que criticaban a las FARC, la emprendieron con fuerza contra gobierno de Colombia, al que acusaron de no querer la paz y de lucrarse con la guerra, sobre todo los militares. También enfatizaron que la guerra no tenía salida militar, que había que negociar y que se dedicarían a luchar por la paz.

9. La política de negociación es contraria al interés del gobierno, que no tiene capacidad ni siquiera de iniciar un diálogo. Uribe no quiere ni puede negociar nada. Además, el gobierno norteamericano no lo dejaría, aún si mostrara interés.

10. Como el gobierno de Venezuela y las FARC seguían a la ofensiva, el gobierno de Colombia intenta ponerle fin al "show chavista y terrorista". La incursión en territorio ecuatoriano tiene ese propósito. No solo se trata de aniquilar una importante unidad guerrillera y un líder de renombre, sino de provocar un incidente que de al traste con la ingerencia de Chávez y obligue a las FARC a parar las liberaciones. Esa es la lógica esencial del ataque, que pudo haberse dado antes, pues todo el mundo sabe que las FARC se mueven por esa zona de Ecuador.

11. Con el ataque, Uribe le dice a las FARC que si quiere continuar entregando personas "secuestradas", que lo haga, incluso con el apoyo de Chávez, pero que no habrá canje humanitario ni reconocimiento a sus fuerzas. Liberen a quien quieran liberar, pero la guerra sigue, incluso en territorio ecuatoriano. Ese es el mensaje.

12. Uribe paga un costo no despreciable, pues provocó la ruptura con Ecuador y casi con Venezuela. Y ha sido criticado por todos los gobiernos que han opinado, incluyendo el de Perú, sostenido por Estados Unidos, y el de Chile, que rehúsa hacer cualquier cosa que pueda molestar a Estados Unidos.

13. La respuesta de las FARC ha sido inteligente. Lamenta las bajas, pero no da muestra de debilidad ni retrocede en su intención de conseguir el canje humanitario. Ya nombró los relevos militares y planteó el tema de de Ingrid Betancourt.

14. El alboroto diplomático es grande, pero no llegará a la sangre. Colombia no guerreará con Venezuela ni con Ecuador. No tiene capacidad ni de derrotar a las FARC. Chávez dice que no aceptará que Colombia sea el Israel de Suramérica. Pero Colombia no será eso ni pretende serlo. No porque lo diga Chávez, sino porque no puede serlo. Colombia no tiene la estatura de Brasil, Argentina y Venezuela. Está bien que Chávez diga eso, para hacer política, pero los acontecimientos no se encaminan por ahí. Colombia es el enclave de las fuerzas norteamericanas, pero no su punta de lanza para agredir a otros países.

15. La OEA, Brasil y Argentina bajarán los ánimos, aunque la ruptura se mantenga. Uribe se debilita. Las FARC no. El gobierno de Colombia está a la defensiva, aunque sea criminal. Las FARC tienen casi 50 años de guerra y no dependen de un jefe político militar. Cuentan con una cantera inagotable. En la debilidad del gobierno colombiano radica lo fundamental de la coyuntura.

16. Lo estratégico, entonces, es acorralar a Uribe en las fronteras colombianas. Hacia afuera no tiene correlación. Hay que quitarle la que tiene adentro. Se necesita un fuerte movimiento que luche por el canje humanitario y por la salida negociada a la guerra. Como Uribe no tiene nada que negociar, si ese movimiento se desarrolla su única salida es reprimir. Pero esa decisión puede desmoronar su gobierno. Por eso, en las condiciones de Colombia, la lucha por la paz es esencialmente revolucionaria, pues golpea la estrategia norteamericana, de prolongación de la guerra y de no reconocimiento a las FARC.

17. La marcha del jueves próximo es de suma importancia para empujar el movimiento interno contra la política de guerra del gobierno. Las personas liberadas y sus familiares participarán. Actos similares se harán ese mismo día en muchos países.

18. Uribe ganó las elecciones de 2006 con el 62% de los votos. Es mucho. Sin embargo, Polo Democrático Alternativo, donde hay gente de izquierda y progresista, obtuvo 2 millón 609 mil votos, equivalentes al 22%. Esa cantidad es respetable. Desde hace un año Uribe viene perdiendo popularidad y Polo Democrático crece. Si esa tendencia se mantiene y si se configura un movimiento interno contra la guerra, el cuadro colombiano cambiará favorablemente para las fuerzas revolucionarias.

19. Una victoria de Polo Democrático abriría la posibilidad real de negociar con las FARC un cambio profundo en Colombia, que incluso diera al traste con el ejército. Digo que sería posible, porque el enemigo no optaría por la pasividad. Es como si durante la guerra en El Salvador el entonces FDR, con Guillermo Ungo a la cabeza, hubiera ganado unas elecciones presidenciales. El ejemplo es solo hipotético. La negociación con el FMLN se hubiera planteado en condiciones diferentes a las que había en enero de 1992.

4 de marzo de 2008